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domingo, 11 de mayo de 2014

EDUCADORES SOCIALES=ACTORES=TRANSFORMADORES=ANIMADORES

En la clase de programas de acción sociocultural y educativa, hicimos el miércoles una actividad diferente y divertida a la vez que educativa.
La actividad consistía en un taller de teatro. En primer lugar añadir, que el teatro puede utilizarse en proyectos de intervención social, adaptándolos siempre al colectivo de destino.
Un taller de teatro, deben estructurarse las actividades de acuerdo a estas pautas:
Actividad de toma de contacto; en la que los participantes se acercan entre ellos para crear un clima de confianza en el que todos se sientan a gusto. Es importante realizar esta actividad en el inicio para que el proceso sea tal y como queremos.
Dinámica de presentación; esta dinámica sigue la misma línea de la anterior, poner en contacto a los participantes para que se conozcan entre ellos y tengan una buena cohesión de grupo.
  1. Actividad de sensibilización; se comienza de forma muy sutil, con la experimentación de sentimientos, de experiencias nuevas, en las que se vaya abriendo la mente de cada uno, hacia el análisis, hacia el reconocimiento de emociones y sensaciones.
  2. Actividad de expresión; trata de hacer que los participantes piensen y representen de la forma más clara posible, conceptos y emociones que otros participantes dicen.
  3. Actividad de “teatro del oprimido”: esta actividad no está presente en todos los talleres de teatro. En este caso, se utilizó esta actividad porque el taller consistía en el teatro del oprimido. En esta actividad, los participantes  analizan su realidad y expresan su situación de opresión.
  4. Actividad de retroacción; trata de que los participantes reflexionen y expresen los sentimientos de cada uno de los personajes de la imagen de la opresión. Con esta actividad conseguimos que los participantes desarrollen la empatía, el reconocimiento y la expresión de sentimientos.

Las actividades que realizamos son:
  1. Toma de contacto: “La corriente”, que consistían en ponernos en círculo cogidos por las manos de nuestros compañeros y una persona se coloca en medio del círculo.  Cada participante del círculo aprieta la mano del compañero de su  derecha o de la izquierda y el de en medio tiene que ver por dónde va la corriente.
  2. Presentación. He decidido llama a esta actividad “Nombre y gusto”. Seguíamos en círculo pero sin tocarnos. Cada uno de los participantes decía su nombre seguido de algo que le gustase hacer junto con un gesto. Todos lo repetíamos y una vez terminado la primera ronda, debíamos recordar cada uno de los nombres, gustos y gestos. La verdad que a mi parecer, una actividad costosa, ya que es difícil recordar tantos nombres, gustos y gestos, pero creo que un grupo más reducido esto no supone un problema.
  3. Sensibilización. Esto consistió en varias actividades.  En la primera, todos andábamos reconociendo el espacio, por toda el aula y debíamos hacer caso a las indicaciones del profesor, que en otras ocasiones, sería el educador social, el animador o el monitor. En la segunda, nos colocamos en pareja y una persona de la pareja  era la cámara y otro el fotógrafo y debíamos hacer tres fotografías y luego al revés, es decir, el fotógrafo se convertía en la cámara y la cámara en el fotógrafo. En la primera “ronda”, se trataba de hacer tres fotos a cosas que nos gustasen y en la segunda a tres cosas que no nos gustasen.  A continuación, nos poníamos en grupo, por un lado, las cámaras que habían fotografiado cosas que gustasen y las cámaras que habían fotografiado cosas que no gustasen, elegíamos un concepto que encarnase mejor dicha fotografía y la representábamos. He aquí algunas fotografías sobre dicha actividad:



La tercera actividad de este bloque, consistía en colocarse otra vez por parejas y hacer de espejo, es decir, se colocan uno delante del otro y uno hace de persona realizando cualquier movimiento y el otro hace de espejo imitando a su compañero. A continuación cambiábamos los roles.

         4.  Expresión. “Escultúrate”; en esta actividad, nos colocábamos en círculos y una persona que indicara el profesor, decía un concepto o un sentimiento y salía en medio y se colocaba de una forma que para este  representase algo del concepto y los demás participantes, iban pensando y colocándose conforme ellos creían que representaba mejor el concepto o el sentimiento. Pero, siempre y esto es importante, debían tener una parte de su cuerpo en contacto con otro. Aquí dejo algunas fotografías con las figuras tan bonitas que quedaron:


 





             5. “Teatro del oprimido”. Por grupos elegíamos una situación donde se diese y se viese claramente una situación de opresión, en el que hubiera una persona oprimida y una persona opresora y representamos esa situación de una manera que quedara claro que situación era. Se representaba delante de todos los demás participantes y estos debían adivinar qué situación se trataba. 


              6. Retroacción. Esta actividad se relaciona con la anterior. Cada figura, cada rol, de esa situación de opresión debía según indicaciones del profesor, expresar que es lo que pensaba y cómo se sentía, y los demás participantes debían intentar cambiar la situación de acuerdo a cómo creen ellos que se podría solucionar mejor esa situación de opresor-oprimido.




Para finalizar me gustaría realizar una pequeña evaluación del taller.
 El taller se llevo a cabo de forma muy satisfactoria, todos los compañeros mostraban una actitud participativa, receptiva y siempre con optimismo. Aunque también hay que reconocer que llevamos tres años juntos y por tanto, ya nos conocemos. Sin embargo aunque parece algo positivo que el grupo ya este formado desde hace tanto tiempo, esto puede llegar a suponer un problema ya que, como en todos los grupos multitudinarios como el nuestro, somos 80 y pico o 90 en clase, se crean "grupitos" y pueden haber conflictos entre distintos miembros del grupo, pero a pesar de ello, es digno de reconocer la labor a nivel grupal que supuso esta actividad, ya que, mantuvimos el contacto con personas de otros grupitos y se formo una verdadera cohesión grupal. Un problema que hubo fue que durante las actividades hablábamos demasiado, puesto que muchas de ellas, teníamos que mantener la "boca cerrada", también hay que decir, que aunque costo,  al final mantuvimos el silencio. 
Para acabar ya con la entrada, quería destacar que cómo educadores sociales, el teatro puede suponer una muy buena herramienta para intervenir en cualquier colectivo y también quería agradecer a mis compañeros esa colaboración, cohesión y acercamiento que esta actividad supuso para todos nosotros. También darles la enhorabuena porque los educadores sociales somos capaces de ser actores, transformadores de la realidad y sobre todo, ser capaces de dejar nuestras diferencias a un lado y enmarcarnos juntos en esta gran experiencia. 

GRACIAS EDUCADORES

METODOLOGIAS EN ACCIÓN


La elaboración de un método de intervención social, no es más que un proceso, una forma de actuar para conseguir unos objetivos, es decir, planificamos como se debe hacer las cosas para conseguir algo. El problema viene cuando actuamos en una realidad, ya que no podemos concretar una actuación puesto que esa realidad es cambiante y como tal, nuestro plan de intervención en la acción social debe adaptarse a dichos cambios, en resumen, cuando nos referimos a una intervención en la acción social, el cómo se procede, se va formalizando y concretando en la realización de las actividades, esto Ander Egg lo denomina método emergente. A pesar de ello, siempre debemos tener claro cuál es la finalidad de nuestra intervención, para qué intervenimos.
La forma de abordar esa realidad, de entender el para qué intervenimos  depende de:
  • Marco de referencia sobre el cual se va a basar nuestro análisis de la realidad.
  • Condicionamientos contextuales.
  • Coherencia y competencia de quien lo aplica.
  • Reacción de los participantes.

Villasante y otros proponen tres grandes líneas sobre para qué podemos realizar una intervención de acción social:
  • Adaptativa-Conservadora. Como su nombre bien indica, intenta adaptar al sujeto excluido en la sociedad existente, en otras palabras, intenta que los individuos que se alejen de la norma social, se adapten a esa norma social. Es una línea conformista, ya que no se pretende cambiar a la sociedad sino cambiar al individuo para que se adapte a la sociedad.
  • Educativa-reformadora. En esta, los profesionales creen que se ha de educar a la sociedad para que no exista esa exclusión social, pero sin transformarla, es decir, sin necesidad de cambiar esas estructuras sociales.
  • Transformadoras. En esta, los profesionales creen que se debe transformar toda la sociedad, todas las estructuras sociales, para que las personas excluidas sociales, dejen de serlo. Es la línea más crítica.

En este para qué intervenimos existe una ideología, un paradigma, una cosmovisión o como se quiera denominar, que nos empuja y condiciona una manera determinada de entender no sólo la acción social, sino también cómo analizar y comprender esa realidad.
Esta parte subyacente de los métodos de intervención social, es denominada de muchas formas distintas, como se ha dicho anteriormente, pero nosotros nos vamos a centrar en los paradigmas.
Los paradigmas, son entendidos como formas de pensar y de actuar que nos sirven como marcos de referencia desde los que se mantienen determinados supuestos teóricos o metodológicos.
Los paradigmas en las ciencias sociales son:
  1. Tecnológico o positivista: Nace en la ilustración junto con el pensamiento positivista, a finales del S.XVIII principios del S.XIX. El positivismo sostiene que toda práctica puede ser explicada por la ciencia. Por tanto, la ciencia puede  explicar la realidad. Tiene  en cuenta ante otros muchos aspectos, la eficiencia y la racionalidad de los procesos. Este paradigma, se centra en lo objetivo, haciendo que el animador sea simplemente el que aplica la teoría y unas técnicas. Esas técnicas, son en función de unos objetivos. En definitiva, el paradigma posivista apuesta por la racionalidad en la intervención social, así pues, trata de objetivar todo el proceso.
  2. Interpretativo o Hermenéutico: tiene como objetivo el desarrollo personal y colectivo. Sostiene que la realidad se crea a través de unos símbolos y pautas utilizados en las interacciones sociales. Por tanto, si la realidad se crea mediante interacciones sociales, esta realidad está llena de subjetividad y valores y por tanto, de las vivencias de cada uno de los actores sociales. En definitiva, el paradigma interpretativo sostiene que la acción social debe interpretar esa realidad y el educador es un mediador que interpreta las situaciones y favorece experiencias.
  3. Dialéctico o crítico: tiene como objetivo la transformación de la sociedad y la emancipación de los individuos. Este paradigma entiende al educador social como un agente de cambio que interpreta la realidad y genera alternativas.